Mientras el país exige conductores más preparados y mayor fiscalización, la realidad administrativa nos golpea con un muro de burocracia. Recientemente, hemos tomado conocimiento de que la Sección de Mediciones Psicométricas (SEMEP) ha suspendido el agendamiento de trámites para instructores por un periodo de tres meses (enero a marzo de 2026).
La razón informada: «Compra de nuevos equipos psicosensométricos».
Una pausa que el país no se puede permitir
Es insólito que un proceso de modernización técnica signifique la paralización total de la habilitación de nuevos instructores teóricos y prácticos. Para las escuelas de conductores, este «apagón» administrativo tiene consecuencias graves:
- Déficit de instructores: En un momento donde necesitamos formar conductores de excelencia para evitar tragedias, el sistema impide que nuevos profesionales entren al aula o a la cabina.
- Fomento de la irregularidad: Mientras las escuelas formales esperamos la apertura de agenda en marzo, la demanda por licencias no se detiene, lo que abre la puerta a que centros informales operen sin personal acreditado.
- Burocracia del siglo pasado: No es comprensible que la actualización de equipos requiera detener la atención por un trimestre completo. En cualquier gestión moderna, el recambio tecnológica debe asegurar la continuidad del servicio.
El llamado de ACHEC: Continuidad y Urgencia
Como Asociación, valoramos que se adquieran nuevos equipos, pero la seguridad vial no puede irse de vacaciones por tres meses. Un instructor que no se habilita hoy es un curso que no se dicta o una práctica que no se supervisa correctamente.
Hacemos un llamado a las autoridades del Ministerio de Transportes para que implementen planes de contingencia inmediatos. El agendamiento por «orden de llegada» en una plataforma digital que abre cada tres meses no es un sistema de control, es una lotería que pone en riesgo la formación profesional de todo Chile.
La modernización debe ser para avanzar, no para detener el motor de la instrucción técnica.
