Mortalidad por vehículo desde 1993 · Fuente: CONASET
Fallecidos en 2024 — mínimo histórico desde que existe registro
Formación mínima obligatoria para licencias profesionales A-1, A-2 y A-4
Experiencia real exigida entre cada categoría profesional
1997: nacen las Escuelas de Conductores Profesionales en Chile
Antes de 1997, no existía un sistema estructurado para formar conductores profesionales en Chile. Cualquier persona con licencia clase B podía, en pocos pasos, acceder a un vehículo de transporte público o de carga pesada sin una formación específica ni verificable.
La reforma de la Ley de Tránsito de ese año cambió el escenario por completo: creó las categorías profesionales A-1 a A-5 con requisitos progresivos obligatorios, y estableció que la única vía para acceder a ellas era pasar por una Escuela de Conductores Profesionales acreditada.
El Decreto N°251 de 1998 fijó los estándares que deben cumplir estas escuelas: infraestructura, vehículos de instrucción con revisión técnica semestral, instructores con mínimo 5 años de licencia y 3 años de experiencia continua, y planes de estudio homologados a nivel nacional. No cualquiera puede enseñar a conducir profesionalmente.
Sin sistema formal. Sin estándares verificables. Sin gradualidad obligatoria. Cada municipio aplicaba sus propios criterios para otorgar licencias profesionales.
Sistema gradual obligatorio con categorías A-1 a A-5. Formación estandarizada en escuelas acreditadas. El aprendizaje es medible, comparable y verificable en todo el país.
La mortalidad vial por vehículo cayó un 83% entre 1993 y 2024. La formación progresiva obligatoria es uno de los pilares de ese resultado.
Formación y acreditación de conductores profesionales
Desde 1997, el paso por una Escuela de Conductores Profesionales es obligatorio por ley para acceder a cualquier licencia profesional.
Estudios determinan que para optar a una licencia superior (A-3 y A-5) se requieren aproximadamente 60.000 kilómetros de experiencia, lo que equivale a 2 años u 900 horas de conducción. Eso no se aprende en un curso de fin de semana.
De vehículo liviano a transporte profesional: el camino correcto
Cada nivel exige haber completado el anterior. No hay saltos: la ley lo impide expresamente.
Clase B
Auto, camioneta, furgón
Taxi y transporte remunerado
Hasta 9 pasajeros
Minibús y bus menor
10 a 32 asientos
Camión de carga simple
Sobre 3.500 kg PBV
Bus sin límite de asientos
Urbano, interurbano, escolar
Camión articulado pesado
Más de 40 toneladas
¿Qué pasa si se saltea este camino?
La ley contempla una vía alternativa que permite acceder a A-3 o A-5 directamente desde Clase B, sin haber acumulado experiencia real en vehículos de mayor porte. En la práctica, una persona que hasta ayer conducía un auto podría quedar habilitada para manejar un bus con 45 pasajeros.
Esa es nuestra preocupación. La experiencia que entrega la gradualidad — conducir miles de kilómetros en condiciones reales, con distintos vehículos y distintas responsabilidades — es la que forma a un conductor seguro. No existe atajo que la reemplace.
Las leyes que refuerzan la gradualidad y la seguridad vial
Sanciones progresivas por conducir bajo los efectos del alcohol
Penas de cárcel no remitibles para conductores en estado de ebriedad que causen muerte o lesiones graves
Nuevas exigencias de salud para obtener y renovar la licencia de conducir
Controles obligatorios de alcohol y drogas para choferes de transporte de pasajeros
La gradualidad no pone trabas. Protege vidas.
Un conductor mejor formado es un conductor más seguro — para sí mismo, para sus pasajeros y para todos quienes comparten la calle.
Ver legislación vigente